Hay una calle en esta cuidad, donde los sordos están siempre atentos a las palabras que los mudos repiten sin parar, donde viven los ciegos que todo lo ven y donde los idealistas están de acuerdo con todo, en esta calle las fachadas son de oro y mas allá de las puertas los pisos de cartón, por su pavimento siempre perfecto suenan a diario las cadenas acompañadas con el ruido del tacón y la basura se cubre muy bien con otro olor… yo vivo en la calle de al lado.
Stuart.